Club Hispano de Castrillon
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Se hace difícil hacer una crónica hoy. Futbolísticamente, el Navarro solo propuso durante los 60 minutos pelotazos en largo de su portero, incluidos los saques de centro y cualquier balón parado, y mucha presión y voces, tanto a los niños, como al árbitro. A una hora muy temprana y con muchísimo frío y viento, el partido se convirtió en caótico y sin ningún tipo de juego porque nuestro equipo, se contagió totalmente del juego local y el ambiente y en ningún momento tuvo la calma suficiente para bajar el balón y proponer con constancia y el balón raso. Si a todo esto, le añadimos que los cuatro goles locales vienen derivados de lanzamientos a balón parado desde medio campo de su portero y algunos errores individuales importantes, se antoja ya complicado sacar algo positivo, pero aún así, sin perderle la cara al partido en ningún momento, sacamos un empate que, visto lo visto, podría considerarse justo. Del resto, no quisiera añadir nada, pero me puede. Todos protestamos en un momento u otro, pero convertir eso en la constante, en muchos casos intentando sacar ventaja de jugadas que sabes que no la tienes, desconociendo el reglamento, o simplemente jugando con que la árbitro es una niña casi de la edad de los jugadores, no creo que sea precisamente una buena enseñanza para los niños. Si en la ecuación metemos a determinados familiares que se permiten acercarse a voces a pie de campo a increpar a niños de 11 años y lo vemos como normal... empiezo a pensar que a veces sería mejor jugar a puerta cerrada.