Juventud Sanse
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Tres puntos de oro con un gol en el descuento

Partido en el que pudo pasar de todo y que se decantó de nuestro lado con un emocionante gol en el tiempo añadido.

Alineación: Jorge, Marcos, R. Gómez, Koke, Adri, Izan, Álvaro, H. Agüeros, Hugo S., Sergio y R. Castro.
Suplentes: Álex, Héctor, Mati, Félix, Dani, Tomás M. y Tomás G.
Goles: Sergio, Álvaro y Tomás M.
MVP (según los jugadores): Jorge.

El día “D”

Después de una racha espectacular del equipo, con ocho victorias en los últimos nueve partidos, llegaba un día marcado en rojo en el calendario: el partido que nos permitía alcanzar al Torrejón, ocupante de la segunda plaza de ascenso.

En la ida fuimos claramente superiores, en un encuentro en el que nada hacía pensar que serían uno de nuestros grandes rivales por el ascenso. Seguramente aquel día a nosotros nos salió todo y ellos no estuvieron finos. Este partido de vuelta, y más por lo que nos jugábamos ambos equipos, iba a ser muy distinto.

Un Torrejón que no conocía la derrota desde noviembre y que no había encajado ningún gol en sus últimos cuatro partidos. Si ganaban ellos, abrían una brecha de seis puntos; si ganábamos nosotros, les igualábamos a puntos y nos poníamos por delante gracias al goal average. Partido de emociones aseguradas.

Dominio inicial y castigo justo… hasta el despiste final

Se notaron los nervios al inicio por parte de ambos equipos y no hubo un dominador claro en los primeros minutos. La primera ocasión fue para ellos antes del minuto cinco, y Jorge firmó la primera de las dos paradas espectaculares que realizaría durante el partido, haciéndose enorme ante un disparo desde la frontal tras varios rebotes.

Poco a poco nos fuimos soltando y empezamos a ganar presencia, sobre todo gracias a nuestra intensidad en los duelos y la presión alta, que incomodaba mucho al Torrejón. Además, comenzamos a aprovechar el tamaño del campo para hacer daño a su defensa con balones a la espalda, especialmente a través de Castro, que puso en serios apuros a su marcador.

El gol llegaría en el minuto 14, tras una falta en la frontal magistralmente ejecutada por Sergio. Ese tanto nos hizo apretar todavía más, subir el volumen competitivo y aumentar la sensación de agobio en el rival. Presionábamos mejor, robábamos más arriba y el Torrejón sufría especialmente a la espalda. En una acción en la que el portero deja un balón muerto, Álvaro, convertido ya en un auténtico adicto al gol, hacía el 0–2.

La sensación era de dominio total. Todas las acciones defensivas estaban siendo correctas y el rival apenas inquietaba más allá de alguna falta lejana bien defendida. Estaba mucho más cerca el 0–3 que un gol del Torrejón.

Pero el fútbol es caprichoso y, en una falta mal defendida, sin ser lo suficientemente contundentes, lograron recortar distancias a falta de dos minutos para el descanso.

Sufrir para acabar celebrando

El plan al descanso era claro: seguir aprovechando los espacios a la espalda de su defensa para intentar cerrar el partido. Pudimos hacerlo nada más volver del vestuario, con una gran jugada de Tomás M. que se estrelló en el palo.

Sin embargo, ellos dieron un paso adelante y nosotros bajamos ligeramente el nivel de intensidad, quizás por cansancio físico o mental. Las segundas jugadas, que habían sido nuestras en la primera parte, comenzaron a caer de su lado y dejamos de ser tan contundentes atrás. El ruido de la grada aumentó y, con ello, nuestras dudas.

Los despejes dejaron de ser firmes, no alimentábamos a nuestros jugadores de ataque con balones a la espalda y el equipo empezó a sentirse incómodo. El Torrejón comenzó a acumular faltas laterales y llegadas, teniendo una ocasión clarísima que mandaron fuera a puerta vacía.

A falta de 13 minutos, en una acción dudosa por posible fuera de juego y tras un fallo de marca, consiguieron el empate. El partido estaba completamente abierto.

Con el 2–2, ellos aflojaron ligeramente y eso nos permitió coger aire y volver a competir. Estuvimos más tiempo en su campo buscando la victoria, aunque ellos, en una contra, estuvieron a punto de llevársela. De nuevo Jorge, imperial, firmó un paradón de valor gol que nos mantuvo con vida.

Y llegó el descuento. Cuatro minutos. Balón colgado, indecisión entre portero y defensa, Tomás M. se anticipa y, en lugar de rematar de primeras, tiene la calma y la valentía de acomodarse para marcar el gol más celebrado de la temporada. Locura absoluta. Banquillo dentro del campo, afición visitante desatada y la grada local en especial silencio.

Quedaban dos minutos en los que el Torrejón se volcó sin demasiado peligro. Incluso Dani pudo hacer el cuarto, pero su disparo se marchó cruzado. El pitido final desató una celebración difícil de olvidar para jugadores, cuerpo técnico y afición.

Pies en la tierra, queda muchísimo

El de ayer fue un paso de gigante y una inyección brutal de moral. Tras meses haciendo muchas cosas bien, por fin logramos alcanzar los puestos de ascenso, algo que se nos estaba resistiendo por la regularidad de los equipos de arriba.

Pero queda casi toda una vuelta por delante. Este partido debe servirnos para apretar todavía más ahora que estamos donde queríamos estar. El nivel, la actitud y la unión del grupo están siendo extraordinarios y se va a pelear con dientes y garras por el objetivo.

No hay margen para relajarse. El próximo sábado nos visita el Complutense, que ya nos ganó en la ida en un partido durísimo. Llegan mermados por sanciones, pero con una motivación enorme por seguir enganchados a la pelea. Estamos preparados, concienciados y con el cuchillo entre los dientes.

¡A seguir disfrutando!