Juventud Sanse
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La excelencia no existe, pero estas chicas se están quedando muy cerca

Llevamos pleno de victorias, pero el partido del sábado ha sido el mejor… y no ha habido ninguno malo.

Buff… se me hace muy complicado contar qué pasó en el partido del sábado. Partido contra las quintas clasificadas que, insisto, no eran un mal equipo. Pero el nivel de juego de las chicas está siendo tan alto que se hace muy complicado pararlas. Podría resumir la crónica en dos partes: la primera parte y las otras tres.

En la primera parte las chicas jugaron bien, pero el equipo contrario defendía muy juntito y nosotras, en ocasiones, también nos juntábamos demasiado. Eso hacía que nos costara más combinar y encontrar espacios para hacer gol. Aun así, conseguimos marcar dos goles, con Daniela y Elsa como protagonistas.

Y es que es una auténtica delicia, como entrenador, ver cómo las chicas entienden los problemas que aparecen en el juego y saben cómo solucionarlos. El entrenador preguntó: ¿Cómo están defendiendo ellas? A lo que las niñas respondieron: “Muy juntas”. ¿Y cómo atacamos una defensa tan junta? “Abriéndonos en ataque y cambiando de banda”. ¿Y quién cambia de banda? “Una jugadora que esté atrás”. Problema detectado y solución encontrada.

Y así lo hicieron a partir de ese momento. Cada vez que la defensa se cerraba, jugaban hacia atrás para cambiar de orientación y encontrar espacios en la banda contraria. Muchas jugadas a dos y tres toques; si aparecían más toques era porque habíamos encontrado a una jugadora libre que podía avanzar hacia portería. Hubo pocas situaciones resueltas en uno contra uno mediante regate —aunque saben hacerlo—, porque aquí prima la solución colectiva sobre la individual. Y eso, especialmente a estas edades, es muy difícil de conseguir… y me encanta.

La inteligencia táctica que están desarrollando con balón es espectacular, pero aún lo es más sin balón, ofreciendo siempre líneas de pase limpias para facilitar la continuidad del juego. Además, corregimos en parte nuestra “asignatura pendiente”: mejorar y orientar mejor los tiros, complicando mucho más el trabajo de las porteras rivales. Otra semana más con poco trabajo para nuestras porteras, aunque cuando tienen que intervenir lo hacen de diez. Mención especial al paradón de balonmano de Amaia en la única ocasión clara que tuvieron.

Conseguimos marcar 14 goles, que insisto —y no me cansaré de hacerlo—, es lo de menos. La superioridad del equipo llega desde el juego, no desde el físico ni desde acciones individuales. Siento no escribir más, pero tengo el teclado lleno de babas de lo orgulloso que estoy… tendré que empezar a ir a los partidos con babero.

Buena semana.