Juventud Sanse
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Tres puntos sobre la bocina para continuar en la pelea

Nos tocó tirar de épica y marcar con el tiempo casi cumplido en un partido que debimos cerrar antes.

Alineación: Jorge, Marcos, Koke, Héctor, Félix, Izan, Álvaro, H. Agüeros, Tomás M., Tomás G. y Hugo S.
Suplentes: Álex, R. Gómez, Mati, Carlos, Dani, R. Castro y Sergio.
Goles: Tomás M. (2)
MVP (según los jugadores): Tomás M.

Derbi de máxima exigencia

Dos equipos con mucho en juego: uno peleando por el ascenso y el otro por salir de abajo. Un rival que defiende muy bien y que ya nos había exigido mucho en la ida. A eso se le sumaba el componente emocional del derbi, con jugadores que se conocen, y el refuerzo del rival con futbolistas de categorías superiores. Todo ello, en un campo donde todo se iguala y cada acción cuenta. Sabíamos que iba a tocar sufrir.

Buena primera parte, pero sin cerrar

Empezamos bien, ejecutando el plan trabajado durante la semana. Marcos estrelló un balón en la escuadra en los primeros minutos, dejando claro por dónde iba el partido. Estábamos intensos, encontrando jugadores libres y generando peligro.

En el minuto 19 llegó el premio: combinación dentro del área entre los Hugos y balón hacia atrás para que Tomás M., con la izquierda, pusiera el 0-1.

El dominio era nuestro, pero las dimensiones del campo mantenían el partido abierto. En dos acciones donde no estuvimos del todo contundentes, el rival estuvo cerca de empatar.

Tuvimos dos ocasiones muy claras para ampliar la ventaja antes del descanso: un mano a mano de Tomás G. y un centro que el defensa sacó cuando Hugo Agüeros ya se preparaba para empujarla. Nos fuimos con ventaja, pero con la sensación de haber perdonado.

Perdonar… y sufrir hasta el final

La segunda parte empezó como queríamos: generando ocasiones claras para cerrar el partido. Tuvimos tres muy claras que debieron sentenciar, pero no estuvimos acertados.

Y cuando no cierras, lo pagas. Error grave en salida y empate rival en el minuto 13.

Casi inmediatamente tuvimos un mano a mano para rehacernos, pero su portero respondió a gran nivel. A partir de ahí, nuestros peores minutos: el rival creció, nosotros entramos en nervios y el partido se igualó. Incluso tuvieron un balón al palo.

El cambio de sistema nos dio aire. Volvimos a empujar, a jugar en campo rival y a generar peligro. Centros, córners, llegadas… pero el gol no llegaba y el tiempo se agotaba.

Y entonces llegó el momento más duro. Minuto 76: pase filtrado, balón dentro del área, y Tomás M., solo a un metro de la línea… envía el balón por encima del larguero. Gol cantado que no entra.

Golpe durísimo. Durante unos minutos, Tomás quedó tocado. Ahí apareció el equipo: compañeros y hasta rivales apoyando.

Pero el fútbol siempre da otra oportunidad.

Falta lateral colgada por Sergio, varios toques en el área y el balón llega al segundo palo. Y ahí estaba Tomás M. Esta vez sí. Gol. Éxtasis. Liberación total.

De la decepción a la euforia en cuestión de minutos.

Quedaban todavía varios minutos, pero el equipo supo gestionarlos bien y asegurar una victoria clave.

Seguir creyendo

El Torrejón hizo su trabajo y ganó al líder, pero vamos a estar ahí hasta el final, esperando nuestra oportunidad.

Este partido deja dos aprendizajes claros: la necesidad de ser más contundentes en las áreas y, sobre todo, la importancia de no dejar de creer nunca.

Esto también es competir: levantarse, insistir y responder en los momentos difíciles.

Vamos a bailar hasta el apagón.