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Cabecera Atlético del Turia C.F.

Artículos

  • ¿EL JUGADOR NACE O SE HACE?

    Hace unos días con amigos discutíamos sobre esta cuestión.  La disparidad de criterios estaba presente. Los que pensábamos que el talento es innato y los que pensaban que a través del entrenamiento el jugador se hace, pero entonces  ¿Porque futbolistas como Maradona que han sido uno de los mejores jugadores de la historia de este deporte, sus inicios vienen asociados al fútbol de calle, sin método, sin entrenamiento, solo un balón y el juego? ¿Por qué jugadores con el mismo método en etapas de formación acaban teniendo diferente nivel técnico? Soy de los que entiende que existen unas cualidades innatas por genética, habilidad, coordinación que hace que un jugador tenga un nivel técnico superior a otro. Un artículo de Albert Puig en el Mundo Deportivo decía que “los amantes de la metodología, en su versión más académica y casi doctoral, creen que con ello de la nada, con sus doctrinas, pueden crear un talento. En mi opinión es un error. La buena metodología hace mejorar las condiciones talentosas y hace de ellas más potencialmente exitosas. Pero nunca tienen que olvidar que se mejora jugando y se crece jugando. Nunca la metodología tiene que estar por encima del talento. Toda metodología tiene que estar basada en el principio del juego. No en infinitos ejercicios, tal cual más bonitos, en los actuales powerpoint, con inumerables flechas de colores en todas direcciones”. La verdad, no puedo estar más de acuerdo Termino diciendo que la conjunción gramatical que separa esta cuestión, no debe ser sustitutiva (nace o se hace) y si complementaria (nace y se hace). El jugador nace con unas cualidades que depura y potencia a través del JUEGO que debe ser el método. Cada vez más, pienso que el entrenador no es la solución sino la colaboración. La única solución de este deporte son solo ellos. Ellos marcaran tú camino    PINCHA AQUI PARA VER EL ENLACE DEL ARTÍCULO

  • EL PAPEL DE LA PROPIOCEPCION EN LA PREVENCION DE LESIONES DEL FUTBOLISTA

    El objetivo de este artículo consiste en acercar un concepto que probablemente muchos entrenadores conocerán, pero que todavía a día de hoy es un gran olvidado: LA PROPIOCEPCION. Actualmente, y simplificando al máximo la definición, entendemos por propiocepción como “la CONCIENCIA de posición y movimiento articular, velocidad y detección de la fuerza de movimiento, así como de otros procesos internos que suceden en nuestro organismo”. Es decir, nuestro cuerpo tiene una extensa y compleja red de nervios que informan constantemente a nuestro sistema nervioso central (a nuestra consciencia) de cómo se encuentra nuestro organismo con respecto al espacio, tanto estática como dinámicamente. Y este proceso ocurre sin que nosotros seamos conscientes de ello, igual que el latido cardiaco o los movimientos peristálticos de nuestro sistema digestivo. La propiocepción aporta una información muy valiosa sobre aspectos de nuestro cuerpo en los cuales no hemos reparado. Por ejemplo, si cerráramos los ojos y alguien nos preguntara sobre cómo estamos colocados respecto al espacio (si estamos de pie o sentados, con los brazos extendidos o flexionados, etc.) seriamos capaces de responderle con total exactitud, puesto que nuestra red propioceptiva ya nos aporta toda esa información sin necesidad de tener los ojos abiertos. Quizá esto nos parece algo obvio, pero no sé si muchos de nuestros lectores  se habrán parado a pensar cómo es posible que seamos conscientes de determinadas cosas sobre nuestro cuerpo sin necesidad de mirarnos. Podríamos introducir mucha más información teórica sobre esta compleja red nerviosa que tanto interviene, sin que nosotros lo sepamos, en nuestra vida diaria. Pero ese no es el objetivo de este artículo. Internet está lleno de información sobre todo esto que os he comentado acerca de la propiocepción. El objetivo de este artículo es “sacar a la palestra” un tema que es de absoluta actualidad en el mundo del deporte, y más concretamente en el futbol. Me refiero a las tan temidas LESIONES. El trabajo de la propiocepción en el futbol ha estado siempre muy ligado al sector médico y fisioterapéutico  de los equipos, sobre todo aquellos que militan en la elite, por la accesibilidad a determinados medios los cuales no disponemos en el futbol base. De todos es sabido que cuando entrenamos la propiocepción, estamos mejorando la respuesta de nuestros futbolistas ante determinadas situaciones que se plantean en un entrenamiento o un partido de futbol, es decir, estamos trabajando en la prevención de lesiones. Seguro que si buscáis en la red sobre cómo trabajar esta capacidad y que tipo de ejercicios podéis utilizar, encontrareis muchísima información que os podrá ser muy útil y que enriquecerá vuestros entrenamientos. Desde ejercicios con un solo apoyo (a la pata coja), con los ojos cerrados, multisaltos… hasta ejercicios sobre platos o pelotas inestables (bosus) que dificulten mucho más la ejecución del ejercicio requerido y entrenen nuestras articulaciones y nuestros músculos. La variedad de ejercicios es muy amplia, e incluso muchas veces no sigue un patrón demasiado estricto, siendo la creatividad del preparador físico/entrenador/fisioterapeuta la mejor arma para diseñar ejercicios que a la vez sean divertidos y atractivos para el deportista. Dicho todo esto, me gustaría haceros reflexionar sobre este tema. No quiero convencer a nadie y mucho menos quitarle razón a los miles de profesionales de la materia que probablemente piensen muy diferente a mí.  En un mundo futbolístico que cada día está más profesionalizado y donde los técnicos se preocupan cada vez más en adquirir CONOCIMIENTO sobre los aspectos del juego, me parece fundamental relacionar futbol con propiocepción y prevención de lesiones. Como antes os he comentado, nuestra red propioceptiva trabaja de una manera inconsciente para el individuo y nos informa de todo momento sobre el grado de contracción o relajación de un musculo, o la posición de una articulación con respecto al espacio. Gracias a esto, yo soy capaz de ir andando por la calle hablando con una persona y no caerme o torcerme un tobillo. Estos nervios (propioceptores) coordinan la actividad de mis músculos, tendones y articulaciones para que esto sea posible. Entonces, llegados a este punto, ¿Qué sentido tiene realizar ejercicios sobre una pelota o plato inestable si en todo momento estoy siendo CONSCIENTE de dicho desequilibrio? ¿Acaso la propiocepción no es un proceso que ocurre de manera INCONSCIENTE? ¿No es el futbol un deporte donde el entorno es completamente variable y las situaciones del juego están cargadas de incertidumbre? Hace tiempo que llevo haciéndome estas preguntas, y después de hablar con algún que otro preparador físico (tanto de futbol base como de escalafones más profesionales) y de haber leído varios estudios científicos sobre prevención de lesiones he llegado a las siguientes conclusiones: El trabajo de la propiocepción es FUNDAMENTAL en la RECUPERACION de un deportista lesionado, ya que el tiempo de inactividad y la perdida de información por culpa de dicha lesión en un tejido hace que perdamos en gran parte esta capacidad fundamental de nuestro organismo. Aquí entran en juego 2 personas muy importantes dentro de un staff deportivo como son el fisioterapeuta y el preparador físico/recuperador (también puede ser un fisioterapeuta/recuperador). Estos se encargaran de protocolizar este tipo de trabajo y poco a poco reintroducir al deportista en los entrenamientos y en la competición. Por otro lado, y puesto que el entorno y las situaciones del juego son impredecibles, considero que la mejor manera de prevenir lesiones es la buena gestión entre cargas de trabajo/recuperación y sobretodo una buena alimentación. Esto será responsabilidad del entrenador, preparador físico y nutricionista del club. Cualquier ejercicio de entrenamiento contextualizado al juego, en un entorno inestable, con cambios de ritmo y dirección, con oposición y donde el jugador deba estar constantemente analizando la variante espacio-tiempo, es la MEJOR manera de entrenar y coordinar esta capacidad tan importante como es la PROPIOCEPCION. De nada nos sirve si nuestro objetivo es evitar lesiones, que nuestros ejercicios estén totalmente desnaturalizados del juego y entrenemos a nuestros deportistas en situaciones que nunca se van a dar en su práctica deportiva. Los patrones de movimiento de un sprint al recibir un balón al espacio o de un salto ante la entrada de un rival donde los gestos son casi automáticos, nada tienen que ver con mantener el equilibrio a la pata coja devolviendo el balón a un compañero o cualquier otro ejercicio que se os ocurra. En este último caso, estoy siendo consciente en todo momento de mi cuerpo, mientras que durante el juego no lo estoy siendo. Aunque parezca contradictorio, no descartaría este tipo de trabajo inespecífico y descontextualizado del juego, puesto que puede ser interesante como parte del reposo activo del deportista las 24 o 48 horas posteriores a la competición. Los objetivos irían más encaminados a tareas de tipo lúdico que nos permitan despejar la mente del futbolista sin estar en completo reposo.   PINCHA AQUI PARA VER EL ENLACE DEL ARTÍCULO

  • ENTRENADOR O ENTRETENEDOR

    Cada vez más nos encontramos con más entrenadores formados  y muy cualificados en cualquier disciplina deportiva. Poco a poco se va acabando el intrusismo en el ámbito profesional deportivo. Cuando hago referencia al intrusismo me refiero a que durante mucho tiempo se ha estado entrenando a equipos o deportistas por personas sin ningún tipo de formación académica. Algunos de estos entrenadores no es que no tengan valía para desarrollar el trabajo, muchos de ellos son muy válidos, aún sin tener ningún tipo de formación, pero numerosos de ellos han estado entrenando por entretenerse y entretener. Vamos a ver qué diferencia existe entre ENTRETENEDOR y ENTRENADOR. Entretenedor Según la R.A.E: adj. Que entretiene En ocasiones nos encontrábamos al frente de un equipo realizando las funciones de entrenador a personas sin formación. La única formación que acreditaban es que han sido jugadores del deporte en cuestión, que han leído algún que otro libro relacionado al deporte y en muchos casos, incluso, el padre de algún jugador del equipo donde se encuentra su hijo se hace cargo del mismo, con el beneplácito de los responsables deportivos del club. ¿Estas personas son validas para ejercer como entrenador? Quizás sean más validas que muchos entrenadores formados con estudios universitarios, máster… pero hay muchos aspectos que  no son capaces de desarrollar por falta de conocimientos. Durante mi vida deportiva me he encontrado con muchos casos de este tipo, en el que cualquier persona se ha hecho cargo de un equipo. Sin ir más lejos, es mi caso, en el que he entrenado equipos de fútbol sin tener unos conocimientos académicos básicos. En el trabajo que desarrolla durante la temporada se aprecia claramente una falta de planificación (macrociclos, mesociclos…) a la que acogerse en cada momento de la temporada, yendo “a salto de mata”. No existe un método de trabajo. Habitualmente se prepara las sesiones en el mismo día, viendo vídeos de internet, sin saber realmente si el equipo o deportista necesita ese trabajo en ése momento de la temporada. Otros se preparan la sesión y las tareas mientras se dirigen al entrenamiento. Al no tener una formación adecuada, cuando trabajan la capacidad física, por poner un ejemplo, no saben qué tipo de carga tienen que aplicar según con la edad del deportista con el que está trabajando y quizás, perjudicándolo. Entrenador Según la R.A.E: Persona que entrena personas o animales  En los deportes individuales, el entrenador es la persona encargada de la preparación físico-atlética y técnica del corredor, ciclista, etc. En juegos de equipo además de la preparación antes citada, pone a punto la estrategia apropiada para cada partido, selecciona los jugadores más idóneos, etc. Para desempeñar esta labor debe realizar unos cursos de preparación especializada y obtener el correspondiente título de su Federación. Por lo general, en todos los deportes existen varios niveles de entrenadores, en función a sus conocimientos y a las responsabilidades que pueden asumir. Esta formación suele ser diseñada por las federaciones deportivas y por centros académicos homologados por el ministerio de educación. Los entrenadores han recibido formación, entre otras, en materias como educación física, técnica, táctica, manejo de grupos, psicología, metodología, legislación laboral y deportiva… El entrenador, aparte de las materias citadas, debe  ejercer una labor psicológica, aportando un apoyo importante al deportista, inculcándole una personalidad propia al individuo y al colectivo en general, preparándolo para la competición durante la temporada y, en particular, en momentos de gran desgaste anímico y emocional. Profesionalmente, tiene y debe de elegir las estrategias que sus deportistas deberán desarrollar en las siguientes pruebas deportivas, a fin de explotar sus mejores virtudes y pulir los defectos individuales y colectivos, y con ello, intentar contrarrestar al rival. Toda esta mejora se desarrolla diariamente durante los entrenamientos planificando la temporada a largo plazo (macrociclos y mesociclos) pero es a corto plazo (microciclos) donde se debe desarrollar el trabajo más efectivo en el que se corrige los errores cometidos y se prepara al equipo para el siguiente enfrentamiento. Otras funciones, que ejerce del entrenador, son las de observar y estudiar a los rivales, para que con los entrenamientos diarios poder contrarrestar las estrategias del equipo rival. Para ejercer toda esta labor, el entrenador se ha formado académicamente para adquirir conocimientos que pueda garantizar un trabajo efectivo y adquirir un nivel de competitividad óptimo.      La diferencia entre el entrenador y el entretenedor es, la transmisión de los conocimientos adquiridos hacia el deportista. La ayuda y mejora que le va a ejercer el entrenador en la carrera deportiva hacia un mejor desarrollo en todas las materias, físicas, técnicas, tácticas, psicológica… Pero, el tener formación (estudios federativos, académicos, universitarios, máster, etc.) ¿es sinónimo de éxito? Pienso que por muchos conocimientos que tengas no tienes garantizado el éxito. También he conocido a muchos “entrenadores” que sin tener este tipo de estudios han conseguido ganar ligas y campeonatos. Igualmente hay entrenadores formados que actúan como entretenedores, preparándose la sesión mientras se dirigen al entrenamiento. En ocasiones pensando más en el día que se cobra que en el próximo partido. Esto es una falta de profesionalidad. Personas que sólo piensan en obtener un éxito y reconocimiento deportivo rápido. Y, ¿qué es el éxito?  Como entrenador y desde mi entender, el éxito es la satisfacción del trabajo bien hecho. Po lo tanto, dejemos de lado a este tipo de personas que tanto daño hacen a un colectivo que se toman en serio su trabajo y se dedican exclusivamente, con ilusión y profesionalidad a formar deportistas. Mi pregunta es, ¿tú en qué grupo te clasificas?  ENTRENADOR O ENTRETENEDOR.   PINCHA AQUÍ PARA VER EL ENLACE DEL ARTÍCULO

  • JUGAR SIN BALÓN

    Hace ya algún tiempo, cuando empezaba en esto del fútbol, escuchaba a los entrenadores veteranos insistir en la importancia del juego sin balón. A los jugadores se les hacía difícil entender este concepto, puesto que lo atractivo es tener la pelota. Argumentaban aquellos técnicos y luego he leído en algún artículo, que si repartiéramos el tiempo que dura un partido en mayores, 90 minutos, entre los 22 futbolistas que intervienen, el tiempo de posesión del balón para cada uno de ellos sería una media de 4 minutos, aproximadamente. Quiere decirse que están 86 minutos sin tocar la pelota. La diferencia es tan clara, que no se entiende que en aquellos tiempos no se le prestara más atención al juego sin balón. Actualmente aquella tendencia ha desaparecido en gran medida y se enseña, en la base, el fútbol con y sin balón. La intención es hacer entender el juego, su lógica, por lo que es importante saber qué hacer y para qué, desde mi posición, tenga o no la pelota, sea portero, defensa, medio o delantero. Los atacantes sin balón, tratan de ofrecer la mayor cantidad de soluciones al poseedor, para que este decida la mejor opción, pero ¿cuál es la mejor opción ofensiva? Desde mi punto de vista, el balón se tiene para hacerlo avanzar, se tiene para acabar en gol, o por lo menos en tiro. Se puede hacer de manera individual, conduciendo o regateando. Se puede obtener éxito si se tiene la colaboración de los compañeros, juego sin balón, a través de los pases y los desmarques, con el propósito de recibir solo y con ventaja para, insisto mil veces, avanzar y acabar la jugada de ataque. Si no se puede avanzar se mantiene la posesión, no se pierde la pelota bajo ningún pretexto, hasta que se encuentran los espacios o los compañeros que nos permitan progresar. Para estar bien desmarcado y tener éxito en los pases, deberemos estar bien orientados corporalmente, de modo que veamos dónde está el balón, características del poseedor, ubicación de los rivales, espacios libres que ocupar y ambas porterías. Todos estos elementos influyen en una buena toma de decisiones. En el caso de los defensores el juego sin balón es obvio. La intención es recuperarlo, por lo que tendrán que estar situados entre la pelota y la portería que protegen, cerca del atacante con balón, juntos y bien escalonados. De este modo, la atención se centrará en qué rival tiene la pelota, qué características le distinguen,si domina el cuero con su pierna hábil o no, en qué lugar del campo se encuentra, qué espacios deben ocupar los defensores, dónde están los atacantes más próximos a la portería defendida, dónde están nuestros compañeros, los más cercanos al adversario y los más lejanos. En resumen, la mayor parte del tiempo de un encuentro se lo pasan los jugadores sin tener contacto con el balón. Es decir, 86 minutos de juego, en el mejor de los casos, están dedicados a percibir y analizar las diferentes acciones de compañeros, rivales y desplazamiento de la pelota. No cabe duda que en nuestros entrenamientos tendremos que darle mayor importancia a qué hacemos cuando no tenemos el balón, mantenerlo y avanzar, o para recuperarlo en el caso defensivo.   TAREA. JUEGO DE POSICIÓN.  OBJETIVOS. Entender el juego SIN balón en ataque. Entender el juego SIN balón en defensa. DETALLES OFENSIVOS. Los compañeros del poseedor, cercanos y alejados, deben estar bien orientados para ver compañero con balón, rivales próximos y alejados, compañeros cercanos y alejados, espacios libres que ocupar y ambas líneas de fondo. Saber qué hacer en caso de recibir el balón. Prioridad para avanzar o no perder posesión de la pelota, en caso de no poder avanzar. DETALLES DEFENSIVOS. Tener a la vista al poseedor del balón y sus compañeros más cercanos. Tener a la vista a los rivales más alejados. – Tener controlados a todos los defensores. Permanente comunicación de los más alejados con sus compañeros, para reajustar posiciones, espacios, movimientos. Tener a la vista los espacios más peligrosos para los defensores, es decir, los próximos a su línea de fondo. Tener a la vista ambas líneas de fondo. NORMAS. Juego libre de toques en todos los espacios. Se pueden invadir espacios en ataque y defensa. Cada equipo debe conseguir, en ataque, pasar el balón a su jugador de línea de fondo. En caso de recuperar el balón en su mitad de campo, deben jugar obligatoriamente con ambas bandas, antes de llegar a la línea de fondo que atacan. En caso de recuperar el balón en la mitad de campo rival, pueden jugar con la línea de fondo, sin necesidad de pasar por las bandas.   PINCHA AQUÍ PARA ACCEDER AL ENLACE DEL ARTÍCULO    

  • HACER PENSAR AL PORTERO

    El fútbol ha cambiado, ha evolucionado, se ha globalizado. Cuando digo globalizado no me refiero a la globalización mundial, donde desde cualquier rincón del mundo se tiene acceso a él,  sino a la forma de entender el fútbol. A las nuevas inclinaciones metodologicas. Hay nuevas tendencias donde se ve al fútbol como un todo sin la separación de las partes. Me refiero al Método global, el cual se presenta como una situación de competición real, donde intervienen de forma conjunta diferentes variables (compañeros, rival, reglamento, tiempo de juego, resultado,…) y aspectos entrenables propios del juego (técnica, táctica, estrategia, preparación física y psicológica). Pero por muy contextualizado que sea el método de entrenamiento que se utilice, siempre sobresale la figura del portero. Un puesto específico dentro del organigrama del equipo, unas funciones que lo hacen diferente al resto de sus compañeros como así lo indica el reglamento,  “es el único jugador al que se le permite coger el balón con la mano dentro del terreno de juego”. Su trabajo también es diferente, tiende a ser individualizado (fuera del grupo), con el objetivo de la mejora de sus prestaciones. Continuamente se ha utilizado el método analítico para la mejora del rendimiento del portero, basado en infinitas repeticiones del mismo gesto técnico, aislando la acción del mismo juego. En este método no se consideran muchas de las variables y elementos que intervienen en la propia competición. Otro de los métodos de trabajo es el método mixto, muy utilizado, donde se conjuga el método analítico y global. Se fundamenta en la realización del gesto técnico mediante tareas que conduzcan progresivamente hacia la acción de juego real. Este tipo de tareas se realizan con supuesto (sin oposición) o incluyendo oposición activa para acercarlo a la realidad del juego. Actualmente al portero se le exige algo más, no sólo que realice buenas paradas, blocajes, desvíos… sino que también que tenga una buena lectura del juego,  una rápida y correcta toma de decisión. Desde este artículo, propongo un nuevo método de entrenamiento, el cual utilizo en muchas de las tareas de mis entrenamientos,  donde al portero se le haga pensar. El trabajo es ofrecerle diferentes estímulos a la vez, con el fin de crear PLASTIDIDAD CEREBRAL o neuroplasticidad. ¿Qué entendemos por plasticidad cerebral? Capacidad de las células nerviosas para regenerarse anatómica y funcionalmente, como consecuencia de estimuladores ambientales. El objetivo es conseguir una mejora de adaptación funcional al medio ambiente. El cerebro produce respuestas más complejas en cuanto los estímulos ambientales son más exigentes. Permite una mayor capacidad de adaptación o readaptación a los cambios externos e internos, aumentar sus conexiones con otras neuronas, hacerla estables como consecuencia de la experiencia, el aprendizaje y la estimulación sensorial y cognitiva.   El llamado entrenamiento repetitivo y la atención durante la ejecución de las tareas, pueden mejorar estas conexiones y hacerla funcionales, consiguiendo así un mayor aprendizaje y una mayor capacidad de recuperación de funciones. ¿Qué es el entrenamiento repetitivo? Son las reiteraciones constantes de un estímulo para generar las conexiones neuronales. Un ejemplo fácil para entender todo esto: si habitualmente te  cepillas los dientes con tu mano derecha,  cambiando el hábito a la mano izquierda para realizar el mismo gesto, estamos ofreciendo un estímulo diferente al cerebro, con lo cual, facilitamos la conexión entre neuronas. Dentro de mis sesiones de trabajo introduzco tareas para obtener este objetivo. Adapto juegos populares incluyendo gestos técnicos propios del portero, juegos como “El tres en Raya, “Simón” frecuencia de colores, etc. Como ejemplo, os dejo una de las tareas trabajadas para conseguir tal fin:       PINCHA AQUI PARA VER EL ENLACE DEL ARTÍCULO  

  • CREAR, OCUPAR Y APROVECHAR ESPACIOS

    Como principio táctico hablamos de toma de decisión (entender el juego) y para su entendimiento se requiere cierto desarrollo cognitivo y esto irá condicionado por la edad biológica del jugador (no la cronológica), esto último es importante, pues no todos los jugadores se desarrollan por igual por tener la misma edad, cognitivamente unos se desarrollan antes que otros.  Es el entrenador a través del conocimiento de su plantilla el que decidirá si sus jugadores estarán preparados para asimilar el concepto o no.   ¿QUÉ ES Y PARA QUE SE HACE? La creación, ocupación y aprovechamiento de espacios lo que busca es a través de una serie de movimientos encontrar una zona libre de adversarios que pueda aprovecharse, esto es, situaciones espacio-temporales óptimas para el atacante con balón siempre con el objetivo de profundizar y acercarnos a portería rival   ¿POR QUÉ LO HACEMOS? Se lleva a cabo como consecuencia de no encontrar espacios “libres” que puedan facilitarnos progresar en la jugada. Pongamos un ejemplo práctico, imaginemos que nos enfrentamos a un equipo con un repliegue intensivo en su fase defensiva con las líneas muy juntas y dejando a penas espacios para poder progresar. Una principio para combatir un repliegue intensivo sería el crear, ocupar y aprovechar espacios   ¿QUIENES SON LOS JUGADORES QUE PARTICIPAN? El atacante sin balón con fijación por parte del rival que hace un movimiento dejando un espacio libre. El atacante sin balón sin oposición que ocupa ese espacio liberado previamente. El atacante con balón que va ejecutar el concepto técnico del pase. Esto se debe dar por ese orden marcado. Para aprovechar un espacio antes se debe de haber ocupado y creado CONDICIONES QUE SE DEBEN DE DAR PARA PODER LLEVARLO A CABO: Que el rival del atacante sin balón siga el movimiento de desmarque y se genere un espacio libre. Que el atacante sin balón cercano al jugador anterior perciba esa creación de espacio y lo ocupe Que el atacante con balón haya percibido el movimiento de sus dos compañeros anteriores y este bien perfilado y orientado para su pierna hábil para que a la hora de ejecutar el pase (aspecto técnico) sea preciso y se aproveche la acción     PINCHA AQUI PARA VER EL ENLACE DEL ARTÍCULO