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  • EL FÚTBOL DE CRIS #3

    Estamos trabajando en la próxima temporada 21/22 y esta última semana intento abordar varios problemas que estamos detectando. Con la pandemia, el confinamiento y el parón de actividad, todos hemos tenido que encontrar nuevas formas de comunicación, relación y diversión con familia, amigos, vecinos y compañeros a través de Internet. Todos estos meses han afectado de forma brutal a niños y jóvenes, a los que les ha cambiado radicalmente su forma de vida. Clases online, videollamadas, trabajos virtuales, emails, etc. Les sigue gustando el fútbol, están informados de lo que hacen sus clubes, ven resúmenes, mejores jugadas, clasificaciones; pero es difícil que vean un partido completo, se les hace largo, no tienen tiempo ni tanto interés, a no ser que sea muy mediático. Toda esta situación ha influido en las actividades extraescolares de los peques, y aunque son unos campeones y se han adaptado rápido, van al cole y después a entrenar con todo el protocolo anti Covid19 activado, y la verdad es que es un rollo para ellos. Lo primero, no compartir vestuario con los compañeros, con lo importante que es hacer equipo en el vestuario añadido a todas las cosas que se viven en él. Tienen que mantener distancias, llevar mascarillas puestas para entrenar y jugar, desinfección antes y después tanto de personas como en materiales. Así que entiendo el cansancio y la apatía que les provoca a algunos. La directiva está preocupada por este asunto y queremos desarrollar esa línea de trabajo. Queremos hacer llegar a las familias la importancia de que sus hijos no abandonen estos hábitos saludables, que serán imprescindibles a lo largo de su vida: rutina, sueño, alimentación, higiene, esfuerzo, compromiso y lealtad. Y respecto a las dos últimas, por mi experiencia en política tengo que decir que es complicado que la gente crea, lo que ocurre por dentro, cuando llegué al mundo del deporte desde el lado de la gestión (y no como deportista), creí que todo sería sano, la rivalidad, los derbys, la competición, el buen hacer. Y..........no. Mi suerte es la de estar en un club decano en el que ahora, todos tenemos claro, que la mejor almohada es una conciencia tranquila, hacer las cosas bien, ser honrados, honestos, no deber nada a nadie e ir avanzando en nuestra línea de trabajo; siendo creativos, pioneros y legales, y no hay mejor termómetro de que se están haciendo bien las cosas que las palabras de las familias y los socios que ven y agradecen el trabajo. Por eso nos preocupa que se interrumpa la buena trayectoria del club tras esta pandemia que nos ha trastocado todo. Porque tenemos claro que la proyección de la Agrupación es formar futbolistas con valores como personas, compañerismo, respeto al rival, al árbitro y al público y, sobre todo, con ilusión y compromiso por llevar estos colores y este escudo que es un lujazo y un privilegio.

  • EL FÚTBOL DE CRIS #1

    ¿Qué siento yo con el fútbol? Pues dependiendo del club, soy socia del Real Madrid Club de Fútbol desde hace 27 años, además de 11 de la Agrupación Deportiva Arganda Club de Fútbol. La verdad es que me siento muy cómoda en cualquier sitio porque lo vivo intensamente, aunque con cada uno es diferente. Cuando  juega  el  Madrid  lo  vivo  como aficionada  con  mi  familia  y  amigos, me emocionan  los  preparativos: ducharme antes de ponerme la camiseta,  besar  el escudo, anudarme la bufanda a la muñeca o ponerme el pin y entrar al Estadio, donde     somos     un     mismo sentimiento   aunque   seamos   100.000 personas. Cuando juega la Agrupación me encanta gestionar,  coordinar,  organizar  y  animar (no  entro  en  la  técnica  ni  la  táctica, porque no estoy capacitada). No sólo he ido al fútbol cuando juega un hijo o un amigo, y no sólo voy al fútbol para  animar  a  mi  equipo  y  disfrutar cuando   gana, ni para ver goles y paradas, jugadas, quiebros y pases, aunque también, soy futbolera por pasiones y emociones, no  veo  cualquier  partido,  solo  los  que me encojen el estómago y me aceleran el pulso. Recuerdo  de  muy  niña,  que  mi  tío  se ponía    tan    nervioso    cuando    jugaba nuestro equipo  que  se  iba  a  pasear  con una  radio porque no podía verlo y yo deseaba que llegase para saltar con él. Con los años he ido identificando lo que me gusta...el olor de la hierba húmeda, el  sonido  del  balón  cuando  lo  golpean lejos, los árbitros que explican calmados sus decisiones, el vuelo de los porteros aunque me duela verles caer o sufrir tras encajar un gol, el murmullo de la grada en las jugadas cercanas a portería y un gol cantado por la afición. Voy  al  fútbol  porque  me  gusta  y  me apasiona,  pero,  sobre  todo,  porque  me emociona. Y estos son algunos momentos que    me    emocionaron    este    fin    de semana... En  Arganda  llego  al  Estadio  dos  horas antes   del   partido   del   primer   equipo porque  me gusta ayudar  en  todo  lo que hay que hacer, el protocolo anti Covid19 nos   da   mucho   más   trabajo,   así   que, además  de  atender  a  los  jugadores  hay que  ocuparse  de  los  aficionados.  Este domingo llegué sólo una hora antes. Me encontré  a  David  Julián,  Socio  de  Honor de la Agrupación que se había equivocado de hora y estaba esperando en la puerta aún  sin  abrir  para  ver  el  partido  de  su equipo, y charlando con él me emocionó que después de  tantos años como Rojinegro no se pierde un partido. Me emociona ver en las gradas a Jaime, uno de los porteros de la cantera de la Agrupación  con  su  padre  animando  a Diego y deseándole suerte. Me emociona también Rubén, papá de dos jugadores de la cantera subiendo a la grada porque recientemente ha sufrido un infarto, y me comentaba el sábado que ahora disfruta de lo verdaderamente importante, y allí estaba... Me emociona ver  llegar  a  Iker  de  la mano de su abuelo para ver a su padre, el 10 de la Agrupación. Me emociona ver   llegar   a   la   Familia Vázquez  Torrecillas,  que  son  Socios  los cuatro y vinieron cargados con productos para donar y así colaborar. Me gusta cuidar   de   los   jugadores   y cuerpo  técnico  y  atenderles  en  lo  que necesiten. Me emocionan  los  gritos  y arengas  de  los  jugadores  animándose antes del grito de salida al campo. Me emociona ver a Diego  de  espaldas y en  cuclillas  antes  del  penalti  que  marcó Manolo. Me emociona que Manolo, sabiendo que Miriam, su mujer, le ve en la tele de casa, le haga un corazón con los dedos después de marcar. Me emociona que   los   compañeros lleven en brazos a Luismi al lesionarse el tobillo derecho. Me emociona ver a los jugadores abrazarse  tras  un  gol,  verles  sonreír  o defender a un compañero tras una falta. Y  por  último  me  emociona  ver  al  Presi, tras el partido, felicitando a sus jugadores, sea cual sea el resultado.  

  • EL FÚTBOL DE CRIS #2

    Vaya fin de semana intenso y emocional. Estar cerca del verde, me provoca instantes y situaciones que me emocionan sin remedio. Este sábado viendo un partido de la cantera, veía a los padres de nuestro equipo eufóricos porque a pesar de empezar perdiendo, los rojinegros remontaron metiendo un gol detrás de otro y lejos de alegrarme llegó un momento en el que ya no era divertido, veía las caras de los niños del equipo contrario sufriendo tras cada jugada y ocurrió algo que me hizo llorar.  Escuché al portero tras encajar su octavo gol, animar a gritos a sus compañeros, diciéndoles que no bajasen la cabeza y que sacasen su orgullo, sinceramente escuchar eso de un niño de 13 años me golpeó el pecho y me emocionó. Entretanto, fuí viendo a ratos fotos y vídeos de Olga nuestra Coordinadora de Fútbol 7 que viajó a Barcelona para jugar con su Equipo y de repente vi una foto que se hizo una foto con Messi, que no tendría mayor importancia estando él allí, si no fuese porque sé que Olga es madridista desde antes de nacer, y que escriba reconociendo en el 10 del Barça a un grandísimo jugador y deportista, me emociona, porque esos son los verdaderos valores del deporte. Estoy viviendo desde hace semanas algo que me emociona especialmente y es el esfuerzo de un ayudante de la cantera que con la rodilla luxada, no ha dejado de asistir a charlas, campus, entrenos y partidos, con muletas y con la rodilla inmovilizada, animando a los Equipos que va a ver jugar y sufriendo por no poder ayudar más. Este domingo con el primer equipo tuve muchas sensaciones  y no todas buenas. Primero sentí un instinto de protección ante un terreno de juego que me hacía pensar que alguno de ellos pudiese tener una lesión. La segunda sensación fué de enfado y de frustración creyendo que no transmitimos lo importante que es que vayan bien para el resto del Club y para todos los proyectos pendientes por eso  no entiendo que esa empatía, la intensidad, el esfuerzo y la entrega no la compartan todos. Por eso me emocionaron especialmente las palabras del capitán al resto en el descanso. El enfado lo transmití a la cámara que me empezó a fallar de nuevo lo que me hizo subirme a la grada. Después entré en desesperación viendo las argucias de los que no están acostumbrados a ganar y ponen en práctica innumerables pérdidas de tiempo, "desmayos" absurdos, tirar balones al campo, peleas, riñas y trifulcas en las que entramos como niños. (No puedo con eso) y por primera vez en directo no pude ver el lanzamiento del penalti a nuestro favor, al final del partido, no podía controlar el miedo ni los nervios...pero oír cantar gol a los tuyos es indescriptible, te explota por dentro una alegría tal, que celebras abrazándo a los que comparten contigo escudo y colores. Pero de nuevo en un segundo...el miedo otra vez, porque esto no se acaba hasta que se pita el final. Buff....de locos. Por último... este fin de semana como parte de la directiva del Club, sentí una emoción indescriptible. Nos hemos marcado varias líneas de acción que estamos llevando a cabo, la que se refiere a la repercusión social y el impacto en Arganda no sólo como Club de Fútbol sino como ejemplo, haciendo las cosas bien, siendo responsables eligiendo el buen camino, siendo legales, honestos y transparentes y además siendo solidarios organizando o teniendo gestos para ayudar a los demás.  Quiero resaltar el orgullo que siento estando al lado de una directiva altruista, que no sólo no cobra por gestionar dentro del Club, sino que en infinidad de ocasiones han tenido detalles y gestos que me emocionan. Han pagado de su bolsillo cuotas, han comprado botas a jugadores han traído comida para compartir con los que trabajan en el Club etc. etc. y sobre todo se dejan demasiado tiempo en este Club. Hemos apostado por ser sensibles con las necesidades de la gente de nuestro municipio y había que involucrar a Socios y Familias para que se uniesen a la donación del Club colaborando con AVA y a favor de Caritas y Cruz Roja.  Conseguimos recaudar casi 500 kilos y el que eso se agradezca, se reconozca y se mencione provocado el aplauso de un auditorio lleno....ostras, emociona mucho.