Fomento 8-2 JUVENIL C
Un castigo excesivo para el esfuerzo visitante
El JUVENIL C sufrió en el campo del líder un castigo desproporcionado a lo que fue el desarrollo real del partido. El equipo visitante cuajó una gran primera media hora, se puso 0–2 y llegó a tener incluso la opción de adelantarse de nuevo en la segunda parte. Sin embargo, una expulsión evitable y una segunda mitad marcada por la inferioridad numérica acabaron por romper un encuentro que había comenzado de forma brillante.
Una primera parte para soñar
El Juvenil C salió sin complejos ante el líder y pronto encontró premio a su valentía. En el minuto 29, Dani aprovechó una transición eléctrica para marcar el 0–1. Tres minutos después, en el 32’, Héctor Ramos culminó otra acción rápida para poner un sorprendente 0–2 que dejaba al rival desorientado y al partido muy de cara para los visitantes.
Pero todo cambió de inmediato. En el minuto 33, Dilan vio la tarjeta roja directa, una acción innecesaria que condicionó por completo el choque. Fomento, con un jugador más, reaccionó al instante: Marcos recortó distancias en el 37’ (1–2) y Saura, justo antes del descanso, firmó el 2–2 en el 45’.
Segundo tiempo: la ocasión perdida y la caída
Nada más comenzar la segunda parte llegó la oportunidad que pudo haber cambiado de nuevo el rumbo del partido. En el minuto 50, el Juvenil C dispuso de un penalti que habría significado el 2–3, pero el lanzamiento salió alto. Esa acción marcó un antes y un después.
A partir de ahí, el líder impuso su superioridad numérica y física. En el 60’, Marcos completó la remontada (3–2). Le siguieron los goles de Saura en el 65’ (4–2) y de nuevo Marcos en el 66’ (5–2). Con el Juvenil C ya muy desgastado, el tramo final se hizo eterno: Marcos volvió a marcar en el 80’, 83’ y 85’, cerrando el 8–2 definitivo.
Un resultado cruel
Pese a la contundencia del marcador, la sensación general es que el Juvenil C mereció mucho más. La primera media hora fue magnífica, el 0–2 fue totalmente justo y el penalti del 50’ pudo devolverles la ventaja incluso con un jugador menos.
La roja lo condicionó todo, pero el equipo mostró carácter, valentía y momentos de muy buen fútbol. El 8–2 es un castigo demasiado severo para lo ofrecido por los visitantes.
