Juventud Sanse
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Lo bonito no es que ganan, lo bonito es cómo lo hacen

Nueva victoria de las chicas en un partido que volvió a mostrar cómo están jugando y creciendo.

Queda muuucha liga, y ser líderes en solitario en la jornada 4 no significa que se vaya a ganar el campeonato. Pero el equipo está mostrando una gran superioridad en estos primeros partidos: no solo es el único que ha ganado los cuatro encuentros, sino también el único que no ha perdido ninguna parte, habiendose dejado sin ganar únicamente la tercera del otro día.

Aun así, quiero ir mucho más allá de los resultados, que indudablemente están siendo casi perfectos, pero que en realidad son lo menos importante. Lo verdaderamente relevante es cómo se están consiguiendo.

En ataque, el equipo está mostrando un juego muy colectivo, evitando los atajos que, aunque puedan ser más efectivos a estas edades, enseñan mucho menos. En este equipo no abundan las acciones individuales en las que una niña, por físico o técnica, supera a varias rivales y marca un gol “fácil”. Hay jugadoras con capacidad de sobra para hacerlo, pero el sentido colectivo está muy por encima del individual. Quizá eso nos haga marcar menos goles o dejar escapar alguna parte sin ganar —como la tercera del partido anterior—, pero las chicas están aprendiendo muchísimo más. Los frutos no se recogerán ahora, sino dentro de unos años, cuando el físico y la técnica se igualen: entonces tendrán un recurso muchísimo más valioso. A veces incluso echamos de menos ese 1vs1 o una conducción más larga para definir… pero, bendito problema.

En defensa —nuestra asignatura pendiente al inicio de temporada— vamos mejorando poco a poco. Los duelos individuales son cada vez mejores y más contundentes. Seguimos un poco con el freno de mano echado cuando somos muy superiores, pero debemos acostumbrarnos a entrar fuerte (siempre al balón), porque llegarán retos más complicados y esa costumbre nos hará competir mejor. El trabajo de juego aéreo de la semana pasada empezó a dar sus frutos: además, estamos presionando tan arriba que recuperamos muy cerca de su portería, lo que obliga a las rivales a recorrer muchísimos metros para generar peligro.

No quiero olvidarme —y esta vez sí que voy a individualizar— del trabajo defensivo de nuestras dos pedazo de centrales: Jimena y Paula, Paula y Jimena. Atacamos tanto que a veces tienen poco trabajo, pero su capacidad de concentración, su posicionamiento y su contundencia están siendo ejemplares. Cortan cualquier intento de ataque rival, por lo que nuestras porteras suelen aburrirse de más. Y lo más destacable es su sangre fría: sacan el balón jugado con criterio, asumiendo riesgos que casi siempre resuelven con acierto, encontrando a la compañera libre. Más de uno, en su lugar, habría optado por despejar… pero ellas deciden y ejecutan con una madurez impresionante.

Lo de hoy no es tanto la crónica de un partido como la de lo que llevamos de temporada. Las chicas están creciendo una barbaridad, y Miguel —el entrenador—, junto a Ale, está encantado con ellas. Aunque la liga no está siendo tan competitiva como nos gustaría, la manera de jugar y la actitud de las niñas nos están dejando muchísimo aprendizaje. Además, pese a nuestra superioridad y al formato de esta competición, esta forma de jugar permite que nuestras rivales no se sientan avasalladas recibiendo demasiados goles, lo que también les hace disfrutar del partido. Dicho esto, las chicas de la EFFA eran muy buenas jugadoras y estaban bien trabajadas, y nuestra manera de jugar ayudó a encontrar huecos que no eran nada fáciles ante un equipo tan ordenado.

Qué gozada de equipo. A seguir disfrutando y a seguir trabajando.