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  • MALAS NOTAS, CASTIGO SIN FÚTBOL

    Desgraciadamente, y de forma muy frecuente, la mayoría de entrenadores de fútbol base han escuchado alguna vez a unos padres que nos dicen: “el niño va a dejar de entrenar porque necesita centrarse en los estudios” (o cualquiera de sus variantes, “porque ha suspendido muchas asignaturas y necesita más tiempo”, “porque ha bajado su rendimiento académico y le vamos a castigar sin que venga a entrenar” etc.). Esta decisión de los padres de “castigar a sus hijos sin el fútbol”, es uno de las mayores errores que nos podemos encontrar en cuanto al abandono deportivo, y no porque esos padres nos estén engañando a conciencia, sino porque se están auto-engañando, en la mayoría de ocasiones, buscando soluciones fáciles y que parecen de efecto inmediato. Están equivocados. En primer lugar, sería interesante tener la certeza de cuántos de estos niños que son forzados a abandonar el fútbol mejoran su rendimiento académico. No tengo constancia de que haya ningún estudio que aporte datos sobre los resultados, pero mi propia experiencia y la de muchos compañeros con los que he podido hablar sobre el tema, es que el porcentaje de niños que mejoran sus resultados académicos tras el abandono deportivo no es significativo. A un niño le puedes prohibir la asistencia a los entrenamientos y partidos de su equipo, pero nunca podrás controlar su actitud de cara al estudio. Si no quiere estudiar hay que analizar por qué y ahí entra la pedagogía e inteligencia de los padres para que utilizando argumentos convenzan a sus hijos de que los estudios es la mejor herramienta para su futuro personal y profesional. ¿Y si realmente el dejar el fútbol parece que no da resultado, porque sigue dándose esta situación? Bajo mi punto de vista, existen dos razones principales con las que se trata de justificar este tipo de situaciones. La primera es utilizar el deporte, o mejor dicho, el dejar de hacer deporte, como castigo. Como bien sabemos, la pasión de muchos niños es el deporte, por tanto, el privarles de aquello que más les gusta es un castigo severo para ellos. La segunda razón es el tiempo, ya que las horas que pasan entrenando, compitiendo etc. podrían pasarlo estudiando o dedicándolo a tareas académicas. Es evidente que ninguna de estas razones justifica el abandono del deporte en niños y jóvenes, por lo que de aquí en adelante voy tratar de argumentarlo. De las dos razones que acabo de nombrar, quizás la del castigo como motivo del abandono sea la que “mejores” resultados puede dar, es decir, probablemente algunos de esos niños, al ser castigados, cambien su conducta y mejoren sus resultados académicos, pero mi pregunta es si el deporte es la mejor moneda de cambio. Son de sobra conocidos algunos de los beneficios de la práctica deportiva, tanto a nivel físico como a nivel psicológico, por lo que pienso que sería mucho más conveniente privarles de otras actividades o hábitos que, aun gustándoles, no sean tan beneficiosos para ellos, como por ejemplo, los videojuegos, tablets, móviles, TV, etc. Por otro lado, tenemos el tiempo que el deporte “roba” a los estudios. Es evidente que las horas que los chicos están practicando deporte no pueden dedicarlo a sus actividades académicas pero, a pesar del tiempo que están en los centros educativos y la cantidad de actividades que tienen para casa (que sería otro tema a discutir) me cuesta trabajo creer que realmente no tienen tiempo para practicar deporte y sacar los estudios delante de forma simultánea. En mi opinión, tienen tiempo para todo, pero lo que hacemos es buscar la opción cómoda, en lugar de fomentar valores como el compromiso, la disciplina o la responsabilidad, les modificamos el entorno, en este caso quitándoles una actividad que sabemos beneficiosa, y que de esa forma lo tengan más fácil y no salgan de su zona de confort. Por tanto, además de desaprovechar los beneficios físicos de la práctica deportiva, estamos desaprovechando el potencial que tiene el deporte para el desarrollo de unos valores importantísimos para su desarrollo personal. Trabajo en equipo, sociabilidad, compañerismo, disciplina, hábitos higiénicos, etc., son cualidades personales que se desarrollan en la práctica del fútbol en las categorías inferiores. También sería interesante explicar a los padres la importancia que tiene para sus hijos la práctica deportiva en el crecimiento personal para una buena integración en el futuro como persona adulta. Con todo lo dicho hasta ahora creo que ya sería suficiente para justificar la importancia de no prohibir la práctica del fútbol por motivos de estudio. Pero hay un elemento más, y quizá más importante, que hay que resaltar. Hay que explicar a los padres que si los niños hacen deporte van a mejorar considerablemente otras cualidades personales. Entre otras, mejoran la memoria y van a aprender más rápido. Un grupo de neurocientíficos de una de las universidades más prestigiosas del mundo (UCLA) pudieron demostrar algo que ya se intuía desde la antigüedad (recordemos la frase “Mens sana in corpore sano” que se escribió en el siglo I D.C). El ejercicio físico tiene un impacto positivo sobre nuestro cerebro. Estos científicos demuestran que la práctica de ejercicio físico aeróbico, coordinativo y que implique toma de decisiones rápidas (el fútbol, es un claro ejemplo) favorece la aparición en el cerebro de una proteína llamada BDNF que está relacionada directamente con los procesos de memoria y aprendizaje. Por tanto, la práctica de este tipo de actividad física va a mejorar dichos procesos cognitivos, y de ahí que podamos decir a los padres que si sus hijos hacen deporte van a tener mejor memoria y van a poder asimilar el aprendizaje que se les va realizando en las aulas. Por otro lado, en la Universidad de Illinois también han realizado estudios que relacionan la práctica de actividad física en niños, con su actividad cerebral. Diferentes pruebas como las tomografías, las ecografías cerebrales y test de agilidad mental, demuestran la diferente actividad cerebral de un niño físicamente activo, frente a un niño sedentario, durante una actividad cognitiva relacionada con la atención y la memoria. En todos los casos se observa una significativa diferencia entre la persona que realiza un deporte de forma sistemática y la que en su vida no realiza una actividad física Creo que tanto padres como entrenadores, tenemos suficientes razones como para dar al deporte la importancia que tiene, siendo un error el quitar horas de práctica deportiva con la excusa de que los niños tienen que estudiar más. Ayudémosles a que aprendan a organizarse, a que se comprometan con el deporte que han decidido practicar, a que sean responsables y sepan planificarse, y no les forcemos a escoger el que parece el camino fácil. Este camino les va a privar de desarrollar una serie de valores importantísimos, va a ser un camino mucho más tortuoso y seguramente no les va a llevar al destino que pretendemos. EL FÚTBOL NO ES UN PROBLEMA PARA LOS NIÑOS, ES UNA SOLUCIÓN PARA LOS PADRES  Autor: José Lastra  (Abril 2016)    


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