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Historia del Club

Antecedentes al Ciudad Rodrigo Club de Fútbol

Hasta el año 1.950, el fútbol en Ciudad Rodrigo era un deporte que, aunque muy estimado por un pequeño grupo de aficionados que lo practicaban con entusiasmo y perfección, encontraba una serie de dificultades para su ejercicio de manera habitual y constante. Hubo siempre varios y buenos equipos, pero, al no estar sujetos a competición de alguna manera preestablecida, sus partidos se celebraban previo acuerdo entre ellos mismos, con las dificultades de consenso que ello acarreaba.

En esos años, merece especial mención los partidos celebrados dentro y fuera de casa con el equipo portugués del Gouveia, circunstancia que daba al encuentro un verdadero carácter "internacional" y para la juventud motivo de fiesta, puesto que estas idas y venidas siempre se complementaban con algún acto social de diversión.

A partir del año 1.950, se desencadenarían una serie de acontecimientos que conducirían al fútbol local hacia metas hasta entonces insospechadas, como sería el participar en competición Nacional de Liga.

En primer paso sería la constitución de una Sección de fútbol en la Delegación Local de Deportes, la cual estaría compuesta de la siguiente manera:

Presidente: Nicolás Amaro, Secretario: Ignacio María Domínguez, Tesorero: Carlos Mateos, Vocales: los señores Arroyo, Briega, Cid, Ortiz y Oliveira.

Equipos anteriores al Ciudad Rodrigo CF

Aunque muchos fueron los equipos existentes anteriormente, en este punto, eran cuatro, al los que se eles uniría un quinto más tarde:

El León, que vestía uniforme azulgrana como el del FC Barcelona. Celebraba sus reuniones en el bar "Sanatorio" donde se trazaban las tácticas y estrategias de club que contaba con un buen grupo de seguidores incondicionales. En este equipo militó el primer jugador profesional mirobrigense, Jesús Moro Lucas, "Chata".

El Atómico, que nacía del modernismo. Miguel, su portero, procedente de Real Valladolid CF, y que consiguió darle un nuevo estilo al equipo, por su calidad llegó a ganarse el apodo de "Barcigalupo" (famoso cancerbero italiano). Tuvo gran acogida por parte de jóvenes espectadoras, las cuales admiraban y vitoreaban a su equipo cantando su himno en Las Eras.

El Amanecer provenía de la escuela del buen fútbol de los hermanos Domínguez y Nacho Cid. Expertos capitanes que utilizaron el vivero del Instituto para fichar a jóvenes con ganas, consiguiendo unir veteranía con promesas. El café Universal era su centro de reunión, donde su dueño y directivo, Antonio Custodio, les cedió una pequeña dependencia para tal fin.

El Instituto, con su nutrido internado, acogía cada vez más estudiantes de la zona Oeste de nuestra provincia y del norte de la provincia de Cáceres, los cuales, sobre todo los internos, dedicaban al fútbol sus horas de recreo a diario y muy especialmente los domingos y festivos. Se iban convirtiendo en ilustrados por el "Marca" y practicantes en el foso. Así se formo una selección que dio buen juego.

El San Andrés que se uniformaba con camiseta verdiblanca al estilo Bético, nació en la parroquia de su nombre y era quizás el equipo más modesto, participó muy deportivamente en algún campeonato, aunque se disolvió pronto.

Este era, a grandes rasgos el fértil campo futbolístico sobre el que la Delegación Local de Deportes derramó su benéfico influjo, consiguiendo óptimos frutos. Muchos fueron los Campeonatos Locales celebrados que junto con la famosa Copa Mundial de Fútbol de 1950, hizo que la afición a este deporte se incrementara considerablemente.


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