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CUENTA DEL CLUB CORRECTA: CAJA SIETE ES13 3076 0570 27 2141413928

Educación En Valores

En este apartado se expondrá la importancia y trascendencia de una serie de principios enmarcados dentro del ámbito de la llamada Educación en Valores y que constituye la auténtica base sobre la que nuestro Programa Deportivo se ha venido construyendo. Si para formar personas que en un futuro no muy lejano se van a convertir en deportistas; primero practicándolo en nivel de deporte base y posteriormente como aficionado, semi-profesional o incluso profesional, se parte de que se desea que se incorporen al “mundo del deporte” de forma civilizada y solidaria, toda la enseñanza debe estar necesariamente impregnada de la Educación en Valores. En cada técnica de aprendizaje se ha tratado de inculcar estos Valores. En esta línea se ha de partir de un postulado fundamental, cual es la Formación y Educación en Valores preferentemente en edades tempranas, con el fin de formar personas capaces de desarrollarse en una sociedad civilizada y en consecuencia ser buenos deportistas y seres humanos.  

 

 Definición

 

Puede resultar complicado definir con claridad el significado del concepto o idea “La Educación en Valores”, de hecho, se han redactado múltiples artículos y se han escrito varios libros que versan sobre el tema o que tratan de describirlo, sin embargo la mejor y más eficaz manera de entenderlo puede que venga de la mano de una definición breve, simple y fácil de asimilar: “Valores son las reglas de conducta y actitudes según las cuales nos comportamos y que están de acuerdo con aquello que consideramos correcto”. En definitiva, y dicho de forma sencilla, la correcta formación de la personalidad del ser humano.

 

  • Educación en Valores

 

Se puede oír con cierta frecuencia a los mayores quejarse de que los jóvenes no tienen educación, que carecen de compromiso y de que no son solidarios. Se puede mantener distintas posturas al respecto, sin embargo, negar que esos mayores tienen parte de razón, es cerrar los ojos a la realidad, no obstante es innegable que la sociedad avanza y evoluciona producto de lo que se hace de ella y deberían ser siempre los primeros los que se ocupen de educar a los siguientes en llegar. Por ello, tal vez, el simple hecho de darles la razón a los mayores, implique el hacerles corresponsables de aquello de lo que se lamentan.

 

  • Valores en la Sociedad

 

Los Valores de los individuos son lo que conforman los Valores de la Sociedad y con ello el valor medible y tangible de la misma. Esa, precisamente es la riqueza de una Sociedad, el que disponga de seres humanos con una personalidad adecuada. Por ello, ya desde temprana edad se debe trabajar sobre la amistad, la solidaridad, la comprensión, la bondad, la amabilidad, la generosidad, la obediencia, el esfuerzo, la perseverancia,  la autoestima, el respeto, la tolerancia, y cualquier otro no nombrado de esa serie de Valores que inciden en la personalidad de cada ser humano y que finalmente conforman la persona.

 

 Educación en Valores Deportivos

 

La Educación en Valores depende de todos y no sólo de los miembros de cualquier tipo de Programa de Educación, por ello la sociedad no debe perder de vista estos factores que serán determinantes para las generaciones venideras. No obstante en relación al Programa que se está tratando, resulta fundamental inculcar, al menos, los siguientes valores a los menores:

 

1. El rechazo de la agresividad ante situaciones de conflicto en el terreno de juego, no dejándose llevar por la ira o cualquier otro tipo de impulso.

2. Mostrar una actitud responsable ante las normas de convivencia relacionadas con la vida deportiva y la práctica del deporte.

3. La concienciación de las repercusiones que puedan generar nuestras conductas o nuestras acciones sobre la personalidad y/o seguridad de los que nos rodean.

4. Responsabilidad y prudencia en el uso de las instalaciones y materiales deportivos.

5. El respeto y valoración del trabajo de las personas encargadas de transmitirles los conocimientos necesarios para mejorar.

6. Actitud crítica y compromiso personal ante todas aquellas situaciones de la vida cotidiana que limitan o empobrecen el libre desarrollo de la personalidad y las relaciones humanas.

7. El desarrollo de la autoestima y respeto por  la integridad física propia y por la de los demás.

8. Una valoración crítica y activa ante la realidad del entorno, tanto dentro como fuera del terreno de juego.

9. Adoptar una postura responsable ante una posible situación de emergencia.

 

 Los Valores como principios rectores del comportamiento social

 

A la hora de hablar de hechos intangibles, se corre el riesgo de despreciarlos o cuando menos de infravalorarlos, hecho que a menudo viene motivado por la trascendencia que últimamente se le ha dado al saber tangible y medible. Sin embargo, con ello se olvida que el conocimiento empírico no lo es todo en la vida, ya que para una gran parte del Universo existe otro tipo de conocimiento, fundamentado en el respeto, la tradición, la autoestima, la resiliencia, la moral, la ética y un sin fin de valores intangibles más que hacen que la sociedad se haga fuerte y evolucione a mejor, incluso, a pesar de todo ese conocimiento empírico que podría llegar a desembocar en una “sociedad de hielo”, en la que sólo cuenta lo que es medible y demostrable.

A pesar del actual fracaso escolar, que en España ha sido tradicionalmente más alto que en el promedio de países europeos, resulta relativamente sencillo enseñarle a los niños y niñas cualquier tipo de norma. Basta con comprobar cómo en naciones como  Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo y otros limítrofes geográficamente hablando, con el plan de aprendizaje apropiado, los menores terminan la Educación Primaria conociendo adecuadamente todo lo relativo a la normativa y comportamiento deportivo; especialmente aquello que a ellos les atañe.

Falta por tanto, imprimirle a esos conocimientos que ya aparecen en los proyectos curriculares españoles, un halo de humanidad, que se sustenta precisamente en los Valores a los que se viene haciendo referencia en el presente Programa. Si únicamente y de forma tangible se enseña la norma, pero no se transmite la importancia, la trascendencia y el valor de cumplirla desde la perspectiva humana, aquella se quedará en “papel mojado”.

Si se consiguiese  trasmitir a los menores (practicantes de cualquier deporte) usuarios de las instalaciones (públicas o privadas), el empleo de las mismas desde el prisma del respeto mutuo y el sentido común, gran parte de esas normas que emanan de los despachos, serían anecdóticas, aunque no prescindibles.

 

CONCLUSIONES

 

Como ya se anunció con anterioridad, la piedra angular del presente proyecto es la Educación en Valores en los menores. Cabe por tanto preguntarse ¿cómo se lleva a cabo esa labor y por qué es tan importante que se eduque a los niños y niñas a través de los Valores? Educar a los niños en general para que aprendan a dar valor a algunas conductas y formas de comportarse, les servirá de ayuda para convivir de mejor manera con sus congéneres y para sentirse bien consigo mismo y con el resto de su entorno.

Diversos Valores nombrados con anterioridad como entre otros, el compromiso, el respeto, la tolerancia, la amistad y la honestidad se hacen imprescindibles para una normal evolución de cualquier niño. Un menor que sabe hasta dónde puede llegar cuando se encuentra con un semejante y cuáles son las posibles consecuencias para ambos, que conoce sus derechos y deberes, y los de los demás, pero no desde la vertiente legal, sino moral y ético, aunque aun no sepa lo que estas últimas palabras signifiquen, podrá desarrollar una vida saludable, independientemente del ámbito que sea; familiar, privado, escolar, deportivo, etc. Un niño que sabe lo que implica respetar a los demás y que lo hace, será respetado con más facilidad por el resto, y eso es aplicable a todos los demás Valores.

Tal y como ya se definió en otro apartado, los valores son las reglas de conducta y actitudes según las cuales nos comportarnos y que están de acuerdo con aquello que consideramos correcto. En conclusión, dijimos de forma sencilla, la correcta formación de la personalidad del ser humano.

Los niños cuando nacen, no son ni buenos ni malos, son las personas que les rodean, padres, familiares, maestros, entrenadores, etc. los que deberán enseñarles lo que está bien y lo que está mal. Sin embargo, ¿de qué manera se educa a los niños en valores? Primeramente, conociendo esos Valores y su significado, no sirve con simplemente enumerarlos, recitarlos y que se los aprendan de memoria cuan tablas de multiplicar. Hay que trabajarlos día a día con ellos y corrigiendo o rectificando su actitud cuando es contraria a esos valores de los que se debe impregnar la educación de los menores.

Obviamente, la mejor manera de enseñar es mediante el ejemplo, por ello de poco sirve decir una cosa y hacer otra. Para transmitirles a los niños el significado de los Valores, hay que poner en sintonía tres acciones; lo que se piensa, lo que se dice y lo que se hace. Si esas tres cosas no van en armonía, los menores lo percibirán y la enseñanza será infructuosa. A modo de ejemplo muy sencillo pero significativo, se puede citar: el padre o madre de un niño que acaba de pegar a otro niño, le propina una nalgada o golpe en las manos de su hijo, diciéndole, que a los niños no se les pega. A menudo los progenitores con el afán de hacerlo lo mejor posible se olvidan de que “lo que uno hace habla tan alto, que lo que dice, no se escucha”.

Se trata de algo más que de poner normas, éstas deben tener un sentido y necesitan reforzarse con un Valor que le dé significado a esa regla, ahora bien, ¿por qué o para qué educar en Valores? Principalmente porque ayuda a la formación integral del menor, al que no le basta con el conocimiento científico, sino que además necesita impregnar aquel con patrones culturales empapados de valores, que lo lleven a convertirse en una persona útil para sí misma y para el resto de la sociedad. Ello debe conseguirse a través de un esfuerzo continuo y bajo la responsabilidad de todas las personas que forman en entorno del niño desde que nace hasta que se incorpora como adulto a la sociedad. Se debe conseguir que cuando eso ocurra, el ser cuya personalidad se ha estado trabajando reconozca lo bueno, honesto y adecuado de hacer las cosas bien.

Cuando un joven comienza la práctica de su deporte favorito, se le proveerá los conocimientos necesarios para conseguir la aptitud adecuada por medio de sus monitores, sin embargo la actitud debe venirle trabajada desde niño. Si esa persona se incorpora al mundo del deporte con los valores apropiados formando parte de su ser, celebrará la victoria sin despreciar al contrario y asumirá la derrota como parte del proceso de aprendizaje, ayudará al rival caído a levantarse y no responderá cuando reciba un golpe, aceptará las infracciones recibidas como lances del juego y se disculpará cuando las cometa, pedirá perdón a aquel que ha hecho daño y sabrá perdonar a aquel que le tiende la mano, respetará las decisiones arbitrales y asumirá las de los técnicos y en definitiva, jugará pensando tanto en los demás como en sí mismo y viendo al contrario como compañero y no como enemigo, sin el cual no podría celebrarse el partido.

En conclusión, se defiende aquí que la forma de ser de una persona se refleja en todas sus acciones, incluida en su manera de practicar deporte y que resulta inviable separar el cómo es una persona del cómo hace deporte, por ello y dándole título a este trabajo se asevera que si alguien le cuenta a otro cómo es, éste le podrá decir a aquel cómo se desenvuelve practicando un deporte colectivo. 

FUENTE:  TFG de la ULPGC Título: "Fer mihi ut sis et dicam tibi ut tu vehis."  de Ramón Ateca de fecha 15/01/2011 

  AUTOR ADAPTACIÓN: Ramón Ateca 01/07/2012

 

 

 

 


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